¿Cuánto cuesta una web para un despacho de abogados?
No hay una tarifa fija porque no equivale ordenar una web ya válida a sustituir arquitectura, migrar URLs o conectar un canal de consulta. Antes de una cifra revisamos la web, las áreas, las sedes, los contenidos, los accesos y lo que puede conservarse. Tras completar el diagnóstico enviamos alcance y presupuesto por escrito. El precio describe una intervención concreta, no un paquete genérico.
¿Cuánto tarda en estar lista?
El calendario depende del alcance confirmado, de los textos y fotografías disponibles, de las validaciones del despacho y de las integraciones. No adelantamos una fecha ficticia. La propuesta parte el trabajo en hitos —arquitectura, contenido, diseño, desarrollo, revisión y publicación— y señala qué debe aportar cada parte para que el plazo sea comprobable.
¿Hay que mostrar colegiación y datos del despacho?
La web de un despacho debe permitir identificar al prestador y localizar al profesional cuando esa información exista y el despacho pueda publicarla. Revisamos nombre, domicilio, correo, datos registrales o colegiales que correspondan y coherencia con el aviso legal. No rellenamos campos con supuestos ni convertimos esa ficha en un reclamo. Si falta un dato, lo documentamos para que el despacho decida cómo completarlo.
¿El SEO para abogados está incluido?
El proyecto incorpora la base acordada: arquitectura, títulos, metadatos, semántica, rendimiento, móvil, rastreo y migración de URLs cuando haga falta. Competir de forma sostenida por búsquedas de áreas y zonas pide además estrategia, contenido, autoridad y medición; si el diagnóstico lo muestra, se plantea como un alcance aparte. Publicar una web correcta no asegura una posición concreta.
¿Podéis conectar el formulario o la consulta online que ya usamos?
Sí, si el canal permite una integración segura y útil. Primero vemos cómo funciona hoy: formulario, correo, widget, teléfono o herramienta de citas. Quien escribe debe saber qué está pidiendo, a qué área o sede se dirige y qué ocurrirá después. Si el proveedor añade fricción, datos innecesarios o una experiencia móvil deficiente, lo dejamos por escrito antes de decidir cómo conectarlo.
¿Hay que cambiar una web que ya recibe consultas?
No necesariamente. Si explica las áreas, facilita el contacto, funciona en móvil y conserva visibilidad útil, puede bastar mantenerla y corregir puntos concretos. Un rediseño solo tiene sentido cuando la estructura, el contenido o la tecnología impiden resolver el problema sin rehacer. La auditoría existe para no sustituir por costumbre lo que todavía sirve.