Criterio
Qué comprobamos antes de recomendar un cambio.
Una consulta de psicología no se juzga por el número de páginas. Se juzga por si una persona cansada entiende el enfoque, ve quién atiende y sabe cómo pedir la primera sesión sin rellenar un test que no corresponde a una web.
Revisamos la modalidad real: solo presencial, solo online o ambas. Si el trabajo es exclusivamente online, no forzamos un Perfil de Empresa contrario a las directrices. Si hay sede, la dirección, el acceso y el horario tienen que coincidir con lo que se dice en Maps.
El formulario no diagnostica. Pedimos nombre, contacto, modalidad y, si ayuda, un motivo breve. Cualquier dato de salud se trata como contenido sensible de la propia web: minimización, finalidad y quién lo lee. No enviamos el cuerpo del mensaje a la analítica.
El copy evita promesas de resultado. No usamos «te curamos», «sin medicación» ni comparaciones de eficacia. Si un texto de la web actual lo afirma, lo señalamos en la auditoría para que la consulta decida qué retirar.
Las fotos del despacho, la sala o el profesional se publican con permiso. No usamos bancos que finjan un equipo. Si no hay retrato, no inventamos una silueta con nombre.
La pre-web privada, cuando procede, muestra la arquitectura y el recado. No es un catálogo de terapias ni un reclamo de resultados. Sirve para decidir si construir o rediseñar tiene sentido después del diagnóstico.